-- Vos ahí está tu papá-- Dice un joven.
¡Jajaja! Tu madre. Responde el otro. Recibiendo de regreso el clásico “La tuya…”
Todo mientras observan a los desdichados o tal vez débiles que por un vicio se han dejado atar…
Al observar esto me preguntó ¿Qué tal si de verdad fuera su padre, un hermano, un ser querido?
Que gracioso que creamos ser tan perfectos como para señalar al ebrio que bebió tanto que dormido en la calle calló.
Que nos creamos tan perfectos para señalar al drogadicto que de una sustancia tanto dependió que sin nada quedó.
Que nos creamos tan perfectos para señalar a alguien por su apariencia, por su ropa, como si esto te diera la clase, como si esto te hiciera mejor persona.
La verdad es que la vida sólo ES UN ZOOLÓGICO EN EL QUE TODOS SOMOS ESPECTADORES DESDE NUESTRAS PROPIAS JAULAS.
Y no entiendo cómo es que nos atrevemos a juzgar a alguien cuando no sabemos su historia, sus motivos, cuando no le hemos dado la mano, pues al final todos necesitamos de alguien que nos AME y nos recuerde lo que significa VIVIR.

