viernes, 14 de junio de 2013

Tolerancia en peligro de extinción

No puedo dejar de sentir cierta decepción por la carencia de tolerancia que cada vez, es más evidente en nuestra sociedad.

Como todas las mañanas, me disponía a abordar el Transmetro, que por cierto al albergar a decenas de personas durante sus viajes, pareciera que se convierte en una jaula donde viajan animales a los que se les hace imposible convivir juntos.

Al ingresar a este medio de transporte público, observé la cabellera blanca de un anciano que acostumbra a sentarse en el mismo lugar contiguo a la puerta y que por las constantes coincidencias sé que desciende en la parada que sigue a la que utilicé para abordar.

Di unos pasos para situarme en un espacio que encontré cerca del cansado hombre y cuando estuve cerca, justo e dispuso a ponerse de pie para bajar del vehículo.

Una adolescente que por su aspecto, supongo que no pasaba los 16 años, estaba justo al lado del anciano, obstruyendo el pequeño espacio por el que debía pasar para llegar a la puerta y deteniéndose de un tubo que serviría a él le serviría de apoyo para levantar su deteriorado cuerpo.

Al momento en que el hombre se puso de pie, debido a la, supongo, poca educación de la joven que no mostró la mínima intención de moverse, este la topó accidentalmente por el movimiento brusco del automotor.

Con una voz poco audible, el anciano dijo “disculpe” y ella sólo hizo un gesto de enojo.

Tras una pausa para tomar aire, el hombre añadió “permiso señorita” a lo que, como si se tratara del peor de los insultos, la adolescente mutó su amargada expresión a una de ira y respondió “a la gran #~+^ ¿permiso será? ¡Viejo estúpido!” y no se movió.

Por lo que él tuvo que exagerar aún más su postura encorvada por el peso de los años, para pasar debajo de unos tubos que se situaban enfrente.

¿Qué sucede con nuestra sociedad? Comprendo que muchas veces se posee cierta disposición a explotar de ira con algo sencillo,debido a la carga de problemas. Empero, ¿era necesario maltratar al anciano? ¿Costaba mucho moverse a un lado para que pasara?

Si bien cada quien es 
responsable de sus actos, 
me atrevo a no culpar del 
todo a la joven por esa 
actitud poco tolerante, sino 
también a sus padres, tíos, 
hermanos o quien sea que la haya 
criado, por no enseñarle a tener 
un poco de consideración con 
los adultos mayores. 

Después de todo, la vejez es hacia donde  el tiempo nos dirige a todos…