sábado, 14 de septiembre de 2013

¿De quién son las rocas?

Los recursos naturales son definidos como aquellos bienes proporcionados por el medio, sin alteración del ser humano. Sin embargo hace unos días que me desplazaba por las carreteras guatemaltecas, rumbo a occidente, noté que a lo largo del camino había múltiples sectores en los que las rocas y hasta las propias montañas estaban pintadas con colores de algunos partidos políticos y fue entonces que me hice la pregunta que titula a esta entrada.


De inmediato, viene a mi mente aquella conversación típica en la que alguna vez nos vemos involucrados, en la que un individuo asegura que un objeto le pertenece y su interlocutor lo cuestiona con la frase “¿dónde está tu nombre?”.

¿Será acaso que estas rocas le pertenecen a los políticos que se atreven a pintarlas o a esas empresas que también las utilizan como medios publicitarios?

Independiente de a quién le pertenezcan, me parece una total falta de respeto que alguien se atreva a manchar la naturaleza con algo tan burdo como la política partidista (en especial la guatemalteca) y el mercantilismo.

Si algo caracteriza a Guatemala, a parte de la riqueza de su gente, es la belleza de sus paisajes; por lo que, a mi parecer, es lamentable que al movilizarse en esas carreteras que bifurcan de tal manera las montañas y bosques, haciendo parecer el recorrido como un paseo por la gloria, se vean entorpecidos con mensajes que sólo buscan influir en los criterios de quienes los ven.

Lo lamentable no es esa pequeña estirpe que ciega del hambre de poder no estima las consecuencias de los medios que le puedan llevar a alcanzarlo de la cual estoy casi segura que no se toma el tiempo para ir a hacer las pintas, lo triste es toda esa gente que mancha a su tierra por quedar bien con un supuesto líder que poco les valora. 

Respetemos a la naturaleza. Si se toman la libertad de ensuciar algo tan puro como los recursos que nos da la tierra aún sin merecerlos y prostituyen la legislación, ¿cómo se van a poner la mano en la conciencia para no dañar nuestra gente.

(Nota: aunque la fotografía muestra solamente a un partido político, no es el único que se hace referencia)



viernes, 14 de junio de 2013

Tolerancia en peligro de extinción

No puedo dejar de sentir cierta decepción por la carencia de tolerancia que cada vez, es más evidente en nuestra sociedad.

Como todas las mañanas, me disponía a abordar el Transmetro, que por cierto al albergar a decenas de personas durante sus viajes, pareciera que se convierte en una jaula donde viajan animales a los que se les hace imposible convivir juntos.

Al ingresar a este medio de transporte público, observé la cabellera blanca de un anciano que acostumbra a sentarse en el mismo lugar contiguo a la puerta y que por las constantes coincidencias sé que desciende en la parada que sigue a la que utilicé para abordar.

Di unos pasos para situarme en un espacio que encontré cerca del cansado hombre y cuando estuve cerca, justo e dispuso a ponerse de pie para bajar del vehículo.

Una adolescente que por su aspecto, supongo que no pasaba los 16 años, estaba justo al lado del anciano, obstruyendo el pequeño espacio por el que debía pasar para llegar a la puerta y deteniéndose de un tubo que serviría a él le serviría de apoyo para levantar su deteriorado cuerpo.

Al momento en que el hombre se puso de pie, debido a la, supongo, poca educación de la joven que no mostró la mínima intención de moverse, este la topó accidentalmente por el movimiento brusco del automotor.

Con una voz poco audible, el anciano dijo “disculpe” y ella sólo hizo un gesto de enojo.

Tras una pausa para tomar aire, el hombre añadió “permiso señorita” a lo que, como si se tratara del peor de los insultos, la adolescente mutó su amargada expresión a una de ira y respondió “a la gran #~+^ ¿permiso será? ¡Viejo estúpido!” y no se movió.

Por lo que él tuvo que exagerar aún más su postura encorvada por el peso de los años, para pasar debajo de unos tubos que se situaban enfrente.

¿Qué sucede con nuestra sociedad? Comprendo que muchas veces se posee cierta disposición a explotar de ira con algo sencillo,debido a la carga de problemas. Empero, ¿era necesario maltratar al anciano? ¿Costaba mucho moverse a un lado para que pasara?

Si bien cada quien es 
responsable de sus actos, 
me atrevo a no culpar del 
todo a la joven por esa 
actitud poco tolerante, sino 
también a sus padres, tíos, 
hermanos o quien sea que la haya 
criado, por no enseñarle a tener 
un poco de consideración con 
los adultos mayores. 

Después de todo, la vejez es hacia donde  el tiempo nos dirige a todos… 



sábado, 16 de marzo de 2013

Y aún así tu nombre sigue siendo inmortal


Con lágrimas en los ojos y los malos recuerdos que te persiguen, preguntas, ¿Qué es peor que las heridas de bala y que las comunidades masacradas?

Pues una guerra solapada, violencia indiscriminada que te agrede bajo la mesa de la política y la diplomacia.
Fingir que todo está bien mientras cientos mueren cada semana, por hablar, donde “hay libertad”; por caminar, donde se “ha reducido la criminalidad”; por el hambre, en una tierra de riqueza natural…

Es gracioso que pese a todo, figuras públicas y tus líderes se atrevan a asegurar que en tu tierra, Guatemala, nunca hubo  genocidio, ni matanzas; cuando más que un golpe, más que una puñalada, llevas la cicatriz de 36 heridas de muerte.

Sedientos de sangre, se aprovechan de ti porque ven que eres fuerte, porque eres preciosa y debido a ello, a menudo, al final del día, te ves cansada y agonizante, porque donde hubo abundante belleza se nota más su ausencia cuando esta es consumida por el tiempo, entre otros males.

Pero aunque llegaran a despojarte de todo y permanezcas en una cárcel de 13 barras decoradas con estrellas blancas; tienes a tu gente. Sí, ese pueblo que con coraje e inteligencia enfrenta las dificultades y aún con limitaciones, día a día levanta en sus brazos, “Guatemala, tu nombre inmortal”.