sábado, 16 de marzo de 2013

Y aún así tu nombre sigue siendo inmortal


Con lágrimas en los ojos y los malos recuerdos que te persiguen, preguntas, ¿Qué es peor que las heridas de bala y que las comunidades masacradas?

Pues una guerra solapada, violencia indiscriminada que te agrede bajo la mesa de la política y la diplomacia.
Fingir que todo está bien mientras cientos mueren cada semana, por hablar, donde “hay libertad”; por caminar, donde se “ha reducido la criminalidad”; por el hambre, en una tierra de riqueza natural…

Es gracioso que pese a todo, figuras públicas y tus líderes se atrevan a asegurar que en tu tierra, Guatemala, nunca hubo  genocidio, ni matanzas; cuando más que un golpe, más que una puñalada, llevas la cicatriz de 36 heridas de muerte.

Sedientos de sangre, se aprovechan de ti porque ven que eres fuerte, porque eres preciosa y debido a ello, a menudo, al final del día, te ves cansada y agonizante, porque donde hubo abundante belleza se nota más su ausencia cuando esta es consumida por el tiempo, entre otros males.

Pero aunque llegaran a despojarte de todo y permanezcas en una cárcel de 13 barras decoradas con estrellas blancas; tienes a tu gente. Sí, ese pueblo que con coraje e inteligencia enfrenta las dificultades y aún con limitaciones, día a día levanta en sus brazos, “Guatemala, tu nombre inmortal”.

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